jesus gonzalez de la vega

Escultor español nacido en Torrelavega (Cantabria) el 10 de noviembre de 1962.

Desde niño modelaba cualquier material blando que caía en sus manos... Siempre sintió la necesidad de modelar o tallar cualquier material que se cruzara en su camino.

Sus influencias infantiles provienen de su padre que modelaba personajes de plastilina (por lo cual se sentía fascinado).

Con once años presentó su primera exposición de esculturas, con nada menos que setenta y cinco obras en diferentes materiales.

Empieza a tener proyectos para el exterior con quince años, donde coloca su primera obra de bronce en su ciudad natal.

Inició sus estudios de bellas artes en la Academia de “San Fernando” (Madrid), pero su inquietud matérica le llevó a aprender técnicas escultóricas, que era máximo interés, en un taller de fundición en Madrid y abandonar la escuela de arte.

Sus obras de tamaño monumental (donde el artista se siente cómodo por su atracción a sobredimensionar los volúmenes llegándole a generar una obsesión por el tamaño y la importancia del volumen) se empiezan a vender a particulares e instituciones públicas desde muy joven, con lo que actualmente adornan plazas, rotondas, avenidas, jardines y edificios públicos.

Residió durante un año en Los Ángeles de California (1991). La escasez de medios de que disponía la solventó utilizando como material constructivo los cartones de embalaje de los supermercados, de esta etapa recuerda con especial cariño la escultura de un gigantesco “Teléfono rojo” construido a partir de embalajes para recipientes de agua.

En su regreso a España empieza a generar series de colecciones de distintos orígenes temáticos, como; Serie de esclavos, Zooilogía, Delicias cárnicas y la más actual Psicoerosión basada en temas actuales referidos a la neurociencia, el comic, la arquitectura, incluso el Rock.

Con un bagaje clásico como el renacimiento, el futurismo italiano, el constructivismo ruso, y el expresionismo,siempre presente como sello de marca en su obra, con materiales como el acero, el hormigón y el colorismo de la resina.

En sus esculturas expresionistas, utiliza el canon del “Superhombre”, influenciado por el comic, el cine y la televisión, sustentando esto por su apasionado interés, acercándose a la obsesión, por las estructuras metálicas, intentando siempre que no realicen su función técnica, dejándolas siempre a la vista. Por eso la resina, por su transparencia o traslucidez, es elegida como material complementario.